Bitácora semana 6.

 Bitácora de clase: Conferencia e inteligencia artificial.

 

El jueves pasado fue una clase un poco peculiar. Inicialmente se pensaba que habría exposiciones o incluso un parcial, pero al final el profesor decidió enviarnos a una conferencia relacionada con inteligencia artificial, innovación, redes sociales y comunicación. A la charla fuimos pocos estudiantes: estábamos Josué, Conde, dos compañeras más y yo. Al entrar al auditorio nos dimos cuenta de que la mayoría de asistentes eran profesores o personas mayores, así que entre nosotros comentamos algo como “uy, acá hay puro profe y nosotros somos los únicos pelados”. Aun así, decidimos entrar porque el tema de la charla se veía bastante interesante.

La conferencia también se enmarcaba en la celebración de los 30 años de la revista Palabra Clave, además de estar vinculada con la Cátedra Erick McLuhan. Uno de los puntos que más se resaltó fue la idea de que lo humano y lo biológico deben mantenerse en el centro de todo desarrollo tecnológico. También se mencionó que la revista Palabra Clave se encuentra dentro de las principales publicaciones académicas de comunicación en América Latina según Scopus, lo cual refleja su relevancia dentro del campo.

Uno de los temas principales fue el de los desafíos de la comunicación política en la actualidad. Se explicó que, aunque las redes sociales se han convertido en una fuente muy común de información, paradójicamente también son una de las instituciones en las que menos confían las personas. Esto genera una gran preocupación sobre el origen y la veracidad de los contenidos que circulan en los nuevos medios digitales. Se mencionó, por ejemplo, el caso de las elecciones presidenciales de Estados Unidos en 2016, donde los usuarios de redes sociales fueron bombardeados con una gran cantidad de desinformación. Incluso se habló de cómo ciertos medios o sectores políticos logran difundir información más rápido que otros dentro del ecosistema digital.

Otro tema importante fue el de la comunicación basada en el comportamiento. Aquí se explicó cómo las campañas políticas utilizan técnicas de segmentación de audiencia basadas en datos. La idea principal es que la personalidad influye en el comportamiento y, a su vez, el comportamiento influye en la manera en que las personas toman decisiones, como por ejemplo votar. Por esta razón, si se conoce la personalidad de una audiencia, se pueden diseñar mensajes persuasivos específicos para cada tipo de persona. En este punto se mencionaron tres tipos de datos clave utilizados en este tipo de estrategias: datos demográficos, psicográficos y de personalidad. Bajo esta lógica, el modelo tradicional de publicidad masiva o blanket advertising prácticamente ha desaparecido, ya que hoy en día los contenidos tienden a ser mucho más personalizados e individualizados.

Posteriormente se abordó el tema de la inteligencia artificial y su impacto en la comunicación. Se señaló que el auge de la IA generativa tuvo un punto de inflexión en noviembre de 2022 con la aparición de herramientas como ChatGPT. Este momento marcó el inicio de una etapa de transformación acelerada en diferentes ámbitos, incluida la comunicación política. Actualmente existe una tendencia hacia la desintermediación, la consolidación de medios híbridos, la hiperabundancia de contenido y la saturación informativa. En este contexto, los filtros algorítmicos adquieren un papel cada vez más importante, ya que muchas personas sienten que “las noticias los encuentran a ellos”, en lugar de buscarlas activamente.

También se habló de cómo la inteligencia artificial se ha integrado en la vida cotidiana. Hoy en día muchas personas utilizan herramientas de IA como motor de búsqueda, asistente personal, corrector de textos o incluso como apoyo para resolver dudas personales. Esto muestra hasta qué punto estas tecnologías se han vuelto parte de las prácticas diarias de información y comunicación.

En el ámbito político, la IA puede tener efectos tanto positivos como negativos. Por un lado, puede facilitar el acceso a la información, mejorar la comunicación entre ciudadanos y candidatos, y ayudar a analizar políticas públicas. Incluso existen sistemas de recomendación política, chatbots que responden preguntas de los votantes y plataformas que permiten comparar las propuestas de diferentes candidatos, como el caso de “Tú decides”. Estas herramientas pueden actuar como intermediarios que agilizan procesos democráticos y permiten que los ciudadanos participen de manera más informada.

Sin embargo, también existen riesgos importantes. La IA facilita la creación de contenido falso altamente realista, como imágenes, audios o videos generados artificialmente. Este tipo de contenido puede difundirse rápidamente en redes sociales y generar confusión. Un ejemplo mencionado fue la circulación de imágenes falsas que mostraban a Nicolás Maduro capturado, las cuales parecían muy reales y fueron compartidas por muchos usuarios. De igual forma, se han visto videos manipulados de figura públicas o celebridades en situaciones que nunca ocurrieron.

Otro problema es el de los riesgos epistémicos, ya que esta es la primera tecnología capaz de producir contenido de forma autónoma a gran escala. Esto puede generar conocimiento sesgado o engañoso si no existe un control adecuado. Además, los modelos de lenguaje pueden reproducir sesgos y discriminaciones presentes en los datos con los que fueron entrenados, lo que puede perpetuar injusticias históricas.

La conferencia también presentó varios casos de deepfakes en el mundo. En Estados Unidos circularon imágenes falsas de Taylor Swift apoyando a Donald Trump. En el Reino Unido se difundieron audios falsos de Keir Starmer a través de aplicaciones de mensajería. En Turquía, un candidato retiró su candidatura después de que se viralizara un falso video pornográfico en el que supuestamente aparecía. En Argentina, por su parte, los candidatos llegaron a enfrentarse en una especie de “guerra de memes” generados con inteligencia artificial durante la campaña.

Todo esto se relaciona con un fenómeno más amplio: la sobrecarga de información y la contaminación del ecosistema digital, lo que termina erosionando la confianza en las instituciones y en los medios. Cada vez resulta más difícil encontrar información confiable debido a la enorme cantidad de contenido sintético que circula en internet.

A pesar de estos riesgos, los ponentes también plantearon que la inteligencia artificial no necesariamente destruirá la democracia en el corto plazo. La persuasión masiva sigue siendo compleja, los efectos de los medios de comunicación no son lineales y las personas interactúan con la tecnología de formas diversas. Además, incluso con herramientas de microsegmentación impulsadas por IA, llegar de manera efectiva a todos los públicos sigue siendo una tarea difícil.

Finalmente, se mencionó incluso el caso de una candidata al congreso que es una inteligencia artificial, lo cual demuestra hasta qué punto estas tecnologías están empezando a integrarse en los procesos políticos y en la esfera pública.

En general, la charla me pareció muy chévere e interesante porque tocó temas que hoy en día están presentes en casi todo: redes sociales, política, inteligencia artificial y desinformación. Fue interesante ver cómo todas estas cosas se conectan y cómo la tecnología puede tener tanto beneficios como riesgos dependiendo de cómo se utilice. Además, me dio bastante risa ver la transmisión de la conferencia en YouTube porque en un momento aparecimos mis compañeros y yo en cámara con una cara de perdidos impresionante, lo que hizo el momento todavía más gracioso. Aun así, fue una experiencia que valió la pena porque permitió entender mejor el impacto que la inteligencia artificial está teniendo en la comunicación y en la sociedad actual.



     


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